CÁBALA
Después de varias décadas, la intervención militar en Venezuela retoma el debate en México sobre la doctrina Monroe, utilizada desde hace más de 200 años por los estados unidos de Norteamérica, para justificar intervenciones políticas, militares y económicas en América Latina.
El 2 de diciembre de 1823 el presidente James Monroe en un discurso ante el Congreso de EE.UU. lanzó una advertencia a las potencias europeas para que se mantuvieran fuera del continente americano.
Desde entonces, América Latina llegó a ser considerada como el «patio trasero» de Washington, incluyendo desde luego a México, con evidencias durante la famosa decena trágica, en la que el Embajador Henry Wilson, conspiró activamente para derrocar a Francisco I. Madero, facilitando el ascenso de Victoriano Huerta con la suscripción del Pacto de la Embajada.
La intervención de Donald Trump a Venezuela, desde luego que se convierte en un mensaje claro para los gobiernos del continente americano, sobre todo para los países productores de petróleo, que iniciaron coqueteo económico con China y Rusia.
China y Venezuela mantenían más de 600 acuerdos vigentes hasta 2031, que abarcan sectores como petróleo, tecnología, agricultura e infraestructura. Con Rusia, Maduro signó el Tratado de Asociación Estratégica y Cooperación apenas en mayo de 2025, que formalizó acuerdos previos en energía, minería y tecnología.
El pretexto de esta nueva embestida norteamericana, es desde luego la guerra internacional contra el narcotráfico y el fentanillo; pero los intereses son los mismos de hace 200 años: apropiarse de los recursos naturales del continente y el control político y económico de la región, bajo el concepto de “América para los Americanos”.
Sin embargo en toda esta crisis internacional, la preocupación azteca radica en las amenazas veladas de Trump a México, después de la intervención venezolana con la frase: “ Algo hay que hacer con México”, a ocasión de los cárteles de la droga.
La declaración respecto a que la Presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, es una “buena mujer”, ni en el terreno de la diplomacia, ni en el terreno de la política internacional es un reconocimiento respetuoso.
En esta nueva encrucijada, el país enfrentará el reto más importante en el escenario internacional, y observando muy de cerca el desenlace venezolano en los próximos meses.
¿Lo mejor ( o lo peor) está por venir?
Veremos.
Kybalión.- Dos elementos a destacar marcarían una diferencia entre la tragedia de la madrugada del dos de enero y el “destino mexicano”.
Maduro, jugó tres veces la presidencia en las que perdió más del 50 por ciento de la popularidad del “chavismo”. Su dictadura militar iba por 18 años en el poder y solo logró 12.
La pérdida de esta popularidad fue marcado hasta con un 80 por ciento de abstencionismo electoral y el resurgimiento de la derecha como opción partidista en sus últimas elecciones.
“El freno” pues de las intenciones norteamericanas , sigue siendo la popularidad presidencial en México, tanto con Andrés Manuel López Obrador, como con Claudia Sheinbaum Pardo. Arriba de 72 el primero y superando los 80 puntos la segunda.
Y en tanto la derecha no levante en 2027, pueden respirar tranquilos un rato más.
¿Se entiende la urgencia de mantener mayoría el congreso y ganar redes sociales?
