CARTAS A MI TIERRA
Transición institucional del fomento económico 2000-2025 TABASCO
Las alianzas estratégicas y el empresariado tabasqueño
Estimados paisanos:
En esta ocasión me voy a permitir reseñarles una buena historia de nuestra comunidad empresarial, la de los visionarios, innovadores, transformadores y promotores del desarrollo del estado.
Y sí, si han hecho su tarea en el pasado.
Su papel durante las últimas décadas del siglo XX estuvo marcado por una transición profunda: pasaron de ser una élite regional basada en la tierra y el comercio local a convertirse en actores vinculados estrechamente al auge petrolero que transformó su estructura empresarial, desplazando la antigua oligarquía agrícola frente al dinamismo del sector servicios y construcción impulsado por esta actividad.
Se generó una «petrolización» de la economía estatal, donde el éxito empresarial dependía directamente de los contratos gubernamentales o de la derrama económica de los trabajadores de Pemex.
A finales de los 80 algunos sectores empresariales comenzaron a diversificar sus lealtades o a exigir una mayor apertura democrática para reducir la discrecionalidad del ejecutivo estatal en la economía.
El gobierno (1992-1994) en Tabasco representó un periodo de transición política y administrativa. Su gestión se caracterizó por un enfoque en la modernización de la infraestructura y el fortalecimiento de la relación con el sector privado, en la que el empresariado tabasqueño pasó de un rol pasivo a uno de socio estratégico en el desarrollo estatal.
Tan fue así, que los empresarios participaron activamente en la coinversión para la infraestructura de servicios, especialmente en el sector de la construcción y hotelería. Se fomentó que los empresarios locales se agruparan para ser proveedores directos de la paraestatal PEMEX, aprovechando los nuevos acuerdos de colaboración entre el Estado y la federación. Figuras del ámbito empresarial y financiero tuvieron una relación muy cercana con la administración, influyendo en la planeación económica regional. Instituciones como las cámaras empresariales locales fueron consultadas para la elaboración de diagnósticos y planes sobre la competitividad del estado, integrándose en los consejos de planeación (COPLADET).
Un aspecto fundamental del papel empresarial fue la gestión de los reclamos hacia PEMEX. Los empresarios, junto con el gobierno, presionaron para que la actividad petrolera dejara una mayor derrama económica local a través de: la contratación de mano de obra local, la reparación de daños ambientales (que afectaban a empresarios agropecuarios) y la inversión en infraestructura urbana.
También hay que decirlo, por protestas y mucho cabildeo empresarial ante el gobierno federal, se buscó y se logró que el Puerto de Dos Bocas que era una terminal exclusivamente de exportación de crudo de Pemex, tuviera una Terminal de Usos Múltiples (TUM). Esto permitió a los empresarios locales empezar a visualizar la exportación de productos y el punto de entrada más corto para mercancías provenientes del Caribe y la costa este de EE. UU., buscando atraer empresas de logística internacional.
Lamentablemente la crisis financiera de 1994-1995 diezmó a la clase empresarial local, provocando una mayor dependencia de los contratos gubernamentales en los años posteriores.
El sector privado fue el motor y, a la vez, el sector más vulnerable del periodo.
Realmente se intentó cambiar el ADN económico del estado, pasando de la simple extracción de petróleo a la creación de una base industrial sólida.
Durante el período 1995-2000 la relación entre el poder político y el sector empresarial en Tabasco alcanzó niveles de simbiosis y tensión sin precedentes. Este periodo estuvo marcado por la consolidación de un liderazgo local fuerte y la resistencia frente al gobierno federal y la oposición interna.
Diversos grupos de empresarios de la construcción, ganaderos y comerciantes actuaron como un bloque de defensa ante las presiones del gobierno federal de Ernesto Zedillo, quien en un inicio intentó remover del cargo al Gobernador Roberto Madrazo tras las acusaciones de fraude electoral.
El papel de los empresarios en la estrategia comercial e industrial en esa última década del siglo XX fue el de socios estratégicos en un ambicioso proyecto de modernización que buscaba insertar a Tabasco en la dinámica de la apertura de mercados, tras la entrada en vigor del TLCAN.
Esta estrategia se basó en tres pilares fundamentales:
* Desregulación y Facilitación de Negocios. Bajo el lema de convertir a Tabasco en un polo de competitividad.
* El Empresario como «Promotor del Estado». La estrategia comercial no se limitaba a esperar inversiones, sino a salir a buscarlas. Los empresarios locales, agrupados en cámaras, actuaron como embajadores comerciales para aperturar mercados internacionales y revertir la decadencia que Tabasco sufría desde los años 60 por la pérdida de sus rutas marítimas tradicionales.
* Alianzas Estratégicas. El papel de los empresarios fue también el de proveedores y contratistas en grandes proyectos de infraestructura que servían como vitrina comercial para el estado para mejorar la conectividad y atraer centros de distribución logística.
Las misiones comerciales y las representaciones en el extranjero de la mano con los empresarios (especialmente en Estados Unidos) fueron el corazón de la estrategia de internacionalización de Tabasco en el año 2000.
Tabasco se proyectaba como la «Puerta de México a Centroamérica». Las misiones comerciales a Guatemala, El Salvador y Honduras eran frecuentes para vender productos agroindustriales.
A finales de los 90, Tabasco mantenía una presencia estratégica para la promoción de los productos tabasqueños a través de sus Representaciones en Houston, San Antonio y Miami en Estados unidos, debido a la cercanía logística por el Golfo de México.
La presencia comercial de Tabasco operaba principalmente a través de mecanismos federales y misiones estatales, en donde la SECOFI (Secretaría de Comercio y Fomento Industrial) y las oficinas de BANCOMEXT en el extranjero eran vitales en la representación formal del gobierno estatal.
Durante la última década del siglo XX, la participación de Tabasco en ferias internacionales vivió una transformación significativa. Pasó de ser un estado enfocado casi exclusivamente en la exportación de materias primas (como el plátano y el petróleo) a buscar un lugar en el mapa del turismo cultural y de negocios.
Bajo el impulso de diversificar su economía más allá del petróleo, Tabasco comenzó a asistir de manera sistemática a las vitrinas turísticas más importantes del mundo en Madrid, España, Berlín, Alemania, Milán, Italia y París, Francia, para promocionar las rutas arqueológicas (cultura Olmeca y Maya), el mercado europeo interesado en el ecoturismo y la selva, se buscó posicionar la gastronomía y el cacao tabasqueño y sus derivados y en exposiciones de alimentos para promover la exportación de ganado bovino.
Uno de los hitos más importantes de los años 90 fue el lanzamiento del programa regional Mundo Maya (1988-1992). Tabasco, junto con otros estados del sureste mexicano y países de Centroamérica, se presentó en ferias internacionales como un bloque cultural único, el objetivo era atraer al turismo de larga distancia (principalmente europeo y estadounidense).
La Feria Tabasco como escaparate de invitados internacionales. Curiosamente, la estrategia también funcionó a la inversa. Durante la década de los 90, la Feria Tabasco (la fiesta local) comenzó a profesionalizarse para atraer expositores y delegaciones internacionales, consolidándose hacia finales de la década (1998) con la inauguración del nuevo Parque Tabasco.
Por otra parte, la Fundación Tabasco fue un organismo clave y muy particular en el ecosistema de fomento del estado a finales de los 90 y principios de los 2000. A diferencia del «Fondo Tabasco» (que era estrictamente financiero), la Fundación Tabasco, A.C. operaba bajo un esquema de colaboración público-privada que buscaba modernizar la mentalidad empresarial del estado.
Fue creada con la visión de ser el brazo ejecutor de la competitividad. En el año 2000, su función era «profesionalizar» al empresario tabasqueño para sacarlo de su dependencia exclusiva de PEMEX.
Los clusters de la Fundación Tabasco fueron el último intento serio de planificación industrial técnica, eran unidades de negocio que buscaban colocar el nombre del estado en mercados internacionales.
Este periodo fue el último gran intento del empresariado tabasqueño por construir un modelo de desarrollo regional autónomo antes de que la economía estatal quedara totalmente supeditada a las dinámicas globales y de las reformas energéticas nacionales.
Desde luego, atrás de todos estos esfuerzos hubieron instituciones de fomento económico muy robustas que lograron construir puentes de confianza con el empresariado local y hacer posible las alianzas.
Ahora hay un cambio radical que refleja la transición de un Tabasco promotor activo a un Tabasco receptor pasivo de inversiones, donde el empresario camina sin el acompañamiento institucional de décadas pasadas.
Pero la historia continúa.
