Tiempo de Política
En febrero la Presidenta Claudia Sheinbaun enviará la iniciativa de Reforma Electoral a la Cámara de Diputados federal, un cambio que deberá aspirar a satisfacer tres objetivos:
1.- Reducción del costo de las elecciones.
2. -Brindar confianza ciudadana sobre el destino de su voto.
3. -Consolidar la democracia en México.
A reserva de conocer con precisión su contenido, hay temas que deberán incluirse, para que sea una Reforma Electoral profunda y no una simulación que ceda a las presiones de los partidos en perjuicio del electorado:
1.- Que las elecciones de nuestro país dejen de ser las más caras del mundo, debido a la desconfianza de los ciudadanos y de los propios partidos políticos que llevaron a tener numerosos candados, como la credencial con fotografía y la tinta indeleble.
Para ello, debe reducirse el número de diputados federales de 500 a 250: 200 de mayoría y 50 por la vía plurinominal, para que haya representatividad de las fuerzas políticas minoritarias.
El número de senadores debe regresar de 128 a 64 legisladores, como en Estados Unidos, con dos representantes por estado, para cumplir el pacto federal.
Desde hace décadas, el PRI nos heredó una burocracia legislativa, una agencia de colocación onerosa de los partidos políticos en las dos cámaras que integran al Congreso de la Unión, ajena al interés nacional.
El ejemplo está marcado. En el municipio de Orizaba, Veracruz, se redujo a tres el número de regidores y aquí en Tabasco a cinco, en lugar de 12 y 14 si la comuna superaba los 100 mil habitantes. El mismo ejercicio debe realizarse con el número de diputados locales en todos los estados. También en el rubro de ahorro de recursos se debe aprobar un proceso paulatino de aplicación del voto electrónico, que eliminaría el costoso despliegue de personas y material electoral el día de la jornada comicial.
2.- En cuanto a fortalecer la confianza ciudadana sobre un proceso electoral basado en la certeza y la claridad, el voto electrónico debe contribuir con un control similar al sistema bancario y regido por un centro académico sin presión gubernamental ni partidista.
Igualmente, bajar la revocación de mandato presidencial también para los gobernadores, como en el caso de Oaxaca que este 25 de enero hará historia con la evaluación ciudadana que tendrá el mandatario estatal Salomón Jara.
El caso de los alcaldes deberá esperar una mayor madurez política de los mexicanos, para no convertir en una grilla permanente la convivencia municipal.
En este tema de la confianza ciudadana, se deberá mantener a los órganos electorales estatales, pues es acorde a la soberanía que deben gozar las entidades de la República, en el marco del pacto federal.
3.- En cuanto a la consolidación de la democracia, además de la contribución de todos los factores anteriores, habrá que incluir en las elecciones presidenciales y estatales a las mexicanas y mexicanos en el extranjero. Todas y todos a votar por su nueva presidenta o presidente y cada quien por el nuevo gobierno de su estado de origen.
Estamos hablando que los migrantes suman la primera o segunda fuerza electoral de los mexicanos, según las distintas poblaciones que se manejan. Si la cifra de los connacionales que puedan votar en Estados Unidos es arriba de los 18 millones, superaría al Estado de México.
En caso de que se tome la cifra de 11 millones 500 mil mexicanos ilegales, sería un voto potencial mayor al de la Ciudad de México que tiene 9 millones 500 mil habitantes.
TIEMPO FUERA. Será interesante observar el desarrollo del ejercicio ciudadano de revocación de mandato del próximo domingo en Oaxaca. Un excelente laboratorio para incluir las conclusiones en el contenido de la Reforma Electoral, que será presentada el próximo mes.
