EL COFRE DEL SILENCIO
En el sexenio pasado se repitió hasta el cansancio que nuestro país, México, había sido capaz de superar en sus estándares de educación, salud y bienestar a países europeos como Finlandia y Dinamarca, por señalar sólo algunos…Hacer esas comparaciones podrían resultar incomodas, sin embargo, al analizar la calidad de vida y de servicios en esos países y enfrentarlas con lo que se vive en nuestro país, simplemente nos desnuda…En repetidas ocasiones hemos escuchado en el discurso político que el país ya cuenta con sistemas de salud y educación “mejores o iguales” que los de Europa, que el modelo mexicano incluso supera al de naciones desarrolladas como Finlandia o Dinamarca…Todo ello suena bien, reconforta, alienta el espíritu nacional, el problema es que no resiste una revisión seria, no se trata de idealizar a los países nórdicos ni de caer en complejos de inferioridad, se trata de algo más simple: comparar como vive la gente y ahí, la retórica tropieza…En los países en comparación, enfermarse no implica una tragedia financiera, se atiende y punto…En Finlandia o Dinamarca el sistema de salud es verdaderamente universal, allí no se pregunta al enfermo o a sus familiares a qué sistema de salud pertenece, si paga algún seguro o lo que es peor, si pertenece al partido gobernante…Los hospitales no viven al borde del colapso, la medicina funciona como red y no como un laberinto interminable, donde el paciente o su familia termina sucumbiendo ante tanta burocracia…En tanto en nuestro país, la salud depende de la credencial que presente el enfermo: IMSS, ISSSTE, servicios estatales o programas que cambian de nombre en cada sexenio…El resultado de todo ello, es un sistema fragmentado donde el derecho constitucional se convierte, demasiadas veces, en una fila interminable de trámites…Los políticos del gobierno en turno, léase Morena en estos momentos, siempre se regodean en señalar que la salud en México es gratis, sin embargo la gratuidad sirve de muy poco cuando la familia de un enfermo tiene que desembolsar más del noventa por ciento de sus recursos económicos para adquirir los medicamentos o bien consultar a un especialista de forma particular, ya que la cita en el sector salud se programa, si bien les va, en un periodo superior a los seis meses…En el renglón de la educación, el panorama no varía mucho, las autoridades se “congratulan” al informar que la “matrícula escolar” va en crecimiento, sólo que el incremento de pupitres no significa un mejor aprendizaje…Hay más niños en las aulas actualmente según las estadísticas de las autoridades, ese es un avance real y quizás mereciera un reconocimiento, pero la discusión ya no es cuántos se sientan frente al pizarrón, sino que tan lejos pueden llegar…Finlandia convirtió la docencia en una profesión de alto prestigio, para ingresar al servicio se requiere poseer un posgrado, eso permite al maestro una gran autonomía y obtiene una mayor confianza, tanto para las autoridades como para los propios padres de familia…Otro aspecto a resaltar es que las aulas no se saturan de alumnos, los grupos son pequeños, y al igual que en Dinamarca, el sistema está diseñado para que nadie se quede atrás, proveyendo de una infraestructura envidiable …Por su parte en México, la escena es más desigual, escuelas sin agua, sin internet, sin baños funcionales, planteles multigrados donde un solo maestro atiende a varios niveles, Reformas educativas que cambian cada sexenio según el humor o “filosofía” del gobernante en turno, es suma, el aprendizaje, muchas veces, queda en un segundo plano frente a la pelea ideológica, tal como sucede actualmente con la lucha “intestina” que encabeza Marx Arriaga contra el titular de la SEP, ese que ya no tiene tía que le haga su pastel de cumpleaños, Mario Delgado…En México, igual que la salud, la educación también es “gratuita”, sin embargo, ha quedado en claro que la gratuidad no compensa la precariedad y que el origen social sigue pesando demasiado, no aprende lo mismo un estudiante de una zona socialmente acomodada, que uno que habite en la sierra de Oaxaca, Chiapas o Guerrero, esa brecha es la gran diferencia entre los países nórdicos y nuestro México…Sólo esos dos rubros, aunado a la inseguridad y la mala planeación vial de las ciudades hacen la gran diferencia entre los países europeos y México…El estilo de vida es diametralmente opuesto, mientras que en Finlandia o Dinamarca sus gobiernos se preocupan porque sus ciudadanos no tengan angustias si se da una enfermedad al interior de la familia o no se preocupen por tener que desembolsar gran parte de su sueldo para pagar nivelaciones escolares, en México ocurre todo lo contrario…Entonces, comparar a nuestro país con esas otras entidades se convierte en un tema por demás ocioso, pernicioso y falaz, digno de ser rechazado por la sociedad porque el repetir tantas veces una misma mentira, se corre el riesgo, como ya se ha visto, de terminar por creer que eso es cierto…Y entonces sí, todos nos vayamos a hacerle compañía a AMLO en su quinta de retiro…hasta la próxima.
