ANDANZAS DE REPORTERO III
…Todo parece transcurrir sin novedad, el ambiente es tenso, los exodistas mantienen un constante enfrentamiento con nosotros, Raúl Sarracino hace su trabajo, imprime placas en diversos ángulos, López Cruz recoge impresiones de los marchistas, el que escribe observa con cuidado cada rincón del improvisado campamento para escribir la crónica del día…De pronto empieza a crecer un murmullo, ha llegado el “mesías” el “hombre” el “héroe”, sí, es Andrés Manuel López Obrador quien hace su arribo, lo hace rodeado de petroleros, algo similar a una estrella de cine, reparte saludos, abrazos y en cada paso repite que no habrá impunidad…Así llega hasta el centro del movimiento, la batea de una camioneta blanca, una pickup, está dispuesta como improvisado templete, ya hay un micrófono y bocinas esperando a que el personaje envíe su mensaje…”Aquí están los mártires de la democracia”, enfatiza señalando los féretros, asegura que el daño causado al movimiento no quedará impune y así, entre un discurso grandilocuente, se percata de la presencia de los reporteros de Tabasco Hoy…Su semblante cambió, se transformó, endureció la mandíbula y con aparente calma espetó: “Hay buitres de la información, que cuando ven carroña bajan enseguida, como éstos de Tabasco Hoy”…La sentencia estaba dada, la muchedumbre en coro grito: “vamos a lincharlos”, disponiendo de machetes y lías, no acertamos a movernos, sólo murmuramos entre nosotros algo que guardaré por el momento, les recuerdo que el fotógrafo trae entre sus pertenencias un revolver calibre .38, pacientes esperamos a que dispusieran de nuestras vidas…De repente una voz melodiosa, casi angelical resonó entre el barullo, “voy a consignar en mi crónica la muerte de mis compañeros”, de inmediato López Obrador inquirió a quien tenía la osadía de retarlo, ella sin perder la compostura, pero con firmeza dijo: “soy reportera del periódico El Norte de Monterrey, medio que le ha dado cobertura a todos sus movimientos y no puede acusarnos de estar vendidos con el gobierno”…Todo se detuvo de manera inmediata, el tiempo transcurría como en cámara lenta, los marchistas se aproximaban a nosotros con cuerdas y machetes, en eso la voz manipuladora de López Obrador resonó: “Claro que estos reporteros son sólo valientes soldados, los generales están en las oficinas del periódico llenándose las bolsas de dinero”…”Nada les va a ocurrir, nosotros somos diferentes a ellos, nosotros no mandamos a asesinar”, arengó el mitómano líder, el populacho, cual can domesticado, gruñendo por no poder morder, bajaron sus amenazantes armas, mientras nosotros nos manteníamos serenos…La valentía no es presunción, simplemente sabíamos desde un principio en dónde nos metíamos y a dónde íbamos, conscientes estábamos que eso y más podría ocurrir, pero alguien tenía que escribir parte de esa historia de nuestro México…Después del mal momento vivido y que Andrés Manuel concluyera su arenga, reiniciamos nuestra labor, nunca dimos a conocer nuestros miedos a la chusma, Simón Hernández García, con quien Jacinto y un servidor habíamos reporteados juntos para Tabasco Hoy, nos ofreció sus buenos oficios de intermediario con Andrés Manuel, para que nos dejaran salir del plantón y llegar a la capital del estado…Así pasó, después de varios intentos, por fin López Obrador dio la orden que nos dejaran pasar con nuestro vehículo, poco a poco y lentamente, como diría una canción del Divo de Juárez, logramos pasar todos los retenes, al final, la Policía Federal de Caminos y el Ejército Mexicano, mantenían un fuerte despliegue, pero sin atreverse a enfrentar a los exodistas…Por fin nos vimos en libertad, nos dirigimos a Xalapa, Dante Delgado Ranauro, en ese momento gobernador de Veracruz, mantenía comunicación con Andrés Manuel, Flavino Ríos Alvarado, era el enlace, desde ese tiempo nació entre ellos una “entrañable” relación o una estela de complicidades, como usted quiera entender…Liberaron la carretera, los cuerpos fueron enviados a sus respectivos domicilios con gastos a cargo del gobierno de Veracruz, a los marchistas les ofrecieron el estadio de futbol para pernoctar, descansar y reiniciar su éxodo…López Cruz y Raúl Sarracino tenían que regresar de manera momentánea a Villahermosa para poder entregar el material en la redacción, no teníamos las herramientas tecnológicas actuales, antes de salir a su viaje de regreso, nos “acantonamos” en el hotel Salmones de la capital veracruzana y nos dispusimos a degustar nuestros merecidos alimentos…Al arribar al restaurante, la algarabía en una mesa nos llamó la atención, una tercia de caballeros entre estridentes carcajadas brindaban con unos grandes tarros repletos de cerveza oscura, eran nada menos que Darwin González Ballina; Omar Jasso García y Miguel Cuitláhuac Vázquez Hidalgo…Ante tal hecho, de inmediato los enfrentamos y les señalamos que mientras los marchistas pernoctaban a la intemperie, ellos dormirían calientitos en la comodidad de una habitación de hotel, Darwin intervino y manifestó que ellos sólo estaban descansando brevemente para incorporarse al movimiento y que su presencia en el hotel obedecía a que sus respetivas esposas estaban de visita y que ellas no formaban parte del movimiento…En ese lugar, después de la breve discusión, el reportero hizo un pacto con González Ballina, nosotros cubríamos el éxodo hasta su conclusión y ellos nos garantizaban que no existieran más agresiones en nuestra contra, un apretón de mano selló el compromiso…Como ya dijimos, Sarracino y López Cruz, retornaron a Villahermosa, quedándose el reportero en Xalapa…una nueva agresión y amenaza de muerte cierne sobre la cabeza del reportero…cuál será el desenlace, lo conoceremos en la próxima entrega.
