CÁBALA
Si bien por razones generacionales, no soy fans del polémico artista puertoriqueño Bad Bunny, como la mayoría de la población que no comulga con su música, han sido ocasionales el escuchar los berreos musicales que le han dado popularidad en el mundo.
Obvio que un artista que logra mas de 135 millones de espectadores en redes sociales y trasmisión televisiva sin precedentes, no solo es tema para especialistas de espectáculos o deportes – hablando que el resultado del super bowl ha quedado en segundo término-, sino que genera impresiones dimensionales por el impacto que su música promovió en medio de la crisis política internacional generada por el también polémico Donald Trump.
Bunny, no ha sido el único artista en romper con las normas y desdibujar las fronteras en la música, mediante el desafió que representa el conectar con las emociones colectivas y generar identidad -en esta caso latinoamericana-, en un contexto de crisis global.
Pero su inmersión en el corazón estadounidense, representó un desafió contra la política de Donald Trump, al generar condicionantes de protesta con mensajes alusivos a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (Immigration and Customs Enforcement o ICE) por un lado;
Y convocar en un solo acto, a todas las naciones de latinoamérica a la unidad cultural, enumerando todos los países del continente americano y restregando en la cara al presidente del norte, que todo el continente es América, no solo Estados Unidos.
La frase burilada en un balón de fútbol americano con el mensaje «Juntos somos América» , ha impactado a todas las naciones de habla hispana.
Si bien la música, ha sido un canal de expresión y conexión en todas las culturas del mundo, en materia política genera un impacto profundo en el cerebro humano y eso Donald Trump lo sabe.
La respuesta del copetudo a esta afrenta musical, ha sido evidente, contundente , pero no medible aún, en lo que se considera ya como una rebelión latina, cuyos efectos se estarían dispersando en las conciencias colectivas.
Bad Bunny movió al mundo en menos de 15 minutos que duró su intervención en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, y lo que no ha podido lograr ningún otro líder mundial fue evidente: Poner nervioso al hombre más poderoso del mundo.
Con solo berreo y perreo, de otra dimensión.
Increíble.
Kybalión.- Hay alcaldes y alcaldesas que estarían pensando en la reelección en este 2027, luego que el consejo nacional de Morena dio luz verde a la posibilidad.
Solo que en Tabasco, todo parece indicar que la resolución de María Luisa Alcalde en este sentido, irá al cajón de las reservas, y solo podría presentarse como posibilidad , entre legisladores federales.
Más nerviosos que Chemaney con Loret de Mola, se quedaron algunos.
