CARTA ABIERTA
México está en un desastre forense sin precedentes. La herencia de violencia dejada por décadas de gobiernos del PRI y del PAN, sumada a seis años de una política de “abrazos no balazos”, dejó al país a la deriva.
Los datos presentados por la Plataforma Ciudadana de Fosas, elaborada por organizaciones como Data Cívica, Artículo 19 y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, son contundentes: el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contabiliza más de 133,000 personas desaparecidas.
Además, se estima que existen alrededor de 72,000 restos humanos sin identificar bajo resguardo del Estado en morgues y panteones ministeriales.
La magnitud de esta tragedia se refleja en las más de 4,500 fosas clandestinas localizadas en el país, donde se han recuperado más de 6,200 cuerpos y 4,600 restos humanos.
Sin embargo, la disparidad en las cifras oficiales reportada por periodistas como Gloria Leticia Díaz es alarmante. Mientras las fiscalías estatales informaron de 5,532 fosas entre 2006 y 2024, la Fiscalía General de la República, bajo la gestión de Alejandro Gertz Manero, solo reconoció 630 en el mismo periodo.
Sonora, Guanajuato, Colima y Chihuahua concentran el mayor número de estos hallazgos. Expertas y activistas como Pamela Benítez, Andrea Horcasitas, Lorena Reza Garduño, Edith Hernández, Jéssica Alcázar y Fabricio Larusso denuncian que esta discrepancia y la negativa sistemática de información evidencian una desaparición forzada administrativa por omisión del Estado.
En El Verde, municipio de Concordia, Sinaloa, la periodista María Idalia Gómez ha revelado el hallazgo del que podría ser el cementerio clandestino más grande del país, con un potencial de cientos de cuerpos enterrados por años.
Lacerante es el caso de los mineros de la empresa Vizsla Silver, asesinados luego de ser secuestrados el 23 de enero en su centro de trabajo. Aunque Omar García Harfuch mencionó una posible confusión, los indicios apuntan a una estrategia deliberada contra el sector minero.
Por otro lado, en Ahome, Sinaloa, el 7 de febrero fueron plagiados cinco hombres: Heriberto López Díaz, José Ángel Soto Espain, Juan Antonio Soto Espain, Luis Ramón Flores Cevallos y Luis Armando Flores Vallejo.
A pesar de este panorama desolador, hay señales de que se está intentando enderezar el barco con el fortalecimiento de la colaboración con Estados Unidos para desarticular a los grupos criminales. Ahí está por ejemplo, la aprobación del Senado para la entrada de 19 militares estadounidenses en tareas de formación técnica.
Aunque México vive una crisis de violencia sin precedentes, Claudia Sheinbaum, junto a Omar García Harfuch, están dando algunas señales necesarias para revertir esta herencia maldita.
