¡Casi no se notan cuando estás entregado a la chamba, pero ahí están! …No te hacen nada, ¡pero te das cuenta cuando ellas quieren que te fijes en su presencia! ¡Ahí han permanecido por la generación de energías de la multitud y luego el abandono del lugar!!!
Después de haber estado en diferentes contrataciones por su especialidad en el manejo y reparación de instalaciones eléctricas, el señor Ernesto nos cuenta que ya está retirado de esa apasionada actividad como técnico, acompañado de los sustos, toques sorpresivos y el manejo de la energía eléctrica.
Comenta que, un poquito más joven, cuando tenía casi una década de haberse iniciado la sede de las ferias en las grandes naves del Parque Tabasco, en dos años seguidos fue contratado por un amigo para hacer trabajos de reparación y nuevas instalaciones en ese complejo ferial.
Éramos varios grupos comisionados en las naves y cada uno tenía una misión que cumplir para dejar este sitio en perfectas condiciones en materia del suministro de la energía eléctrica… Evitar sorpresas y desperfectos mayores que pudieran poner en riesgo a los visitantes y expositores.
En cuanto a lo que a mí y a dos compañeros más nos tocó hacer, fue la supervisión y arreglo del cableado, poniendo mucho cuidado y orden por la fuente generadora de corriente en las dos fases y sus centros receptores.
Don Ernesto dice que estaba muy atento arriba de una escalera cambiando una línea, ¡cuando escuchó risas de niños! …¡Después, un murmullo de muchas personas!
Lo anterior no podía ser porque solo estaban mis dos compañeros de cuadrilla en ese sector, en tanto otros hacían lo mismo, pero en otras naves.
Yo, en lo personal, hice como que no escuchaba nada… ¡Pero fue imposible disimular durante el buen tiempo en que se dejaron escuchar esas risas y voces! ¡Mis compañeros comenzaron a inquietarse!
Yo les dije que siguieran trabajando y no cayeran en cualquier distracción cuando estamos laborando.
¡El tiempo pasaba y estos motivos de llamar la atención fueron en aumento! ¡También arrastraban nuestras herramientas que dejábamos en el piso! ¡Dejaban caer accesorios de la pared!
Tuve que bajarme de la escalera e improvisé una plática entre mis colegas: «Miren, amigos, yo no sé mucho de estas cosas de misterios o espantos, pero lo único que yo creo es que este parque fue construido en lugares pantanosos y enmontados».
Casi no lograba convencer a estos amigos —dijo don Ernesto—; por tanto, también les comenté que, como a la feria llegan miles de personas de cualquier nivel social, económico y cultural, aquí quedan esas energías al concluir el evento.
De tal forma que estas instalaciones vuelven a quedar solas por buen tiempo y sin mayor uso que en algunas esporádicas ocasiones… Pero sin mayor trascendencia como la feria.
Creo que la explicación fue lo más próximo a lo que estaba pasando en esos momentos en esta área.
Seguimos con nuestra jornada laboral y, aunque estaban a la orden del día esos ruidos, golpes, arrastres, risas y murmuraciones de personas, eran parte de «aquello» que proviene de la oscuridad, malas o buenas vibras y, ante todo, energías desconocidas que se hacían presentes sin hacernos daño… ¡Solo llamar nuestra atención!
Los días pasaban y esas extrañas acciones ya se consideraron parte del «espectáculo» para nosotros durante esta chamba.
Pero un día de tantos, ya no pudimos disimular la preocupación personal, porque cuando atendimos un detalle cerca de los sanitarios, escuchamos un fuerte golpe en uno de los baños y rápidamente acudimos para ver qué sucedía… Ahí entramos los tres, con herramientas en mano y a la defensiva… Recorrimos palmo a palmo… ¡Y no encontramos nada! ¡Todo estaba en orden, nada se cayó! ¡Nada se rompió! ¡Nada había fuera de su posición! Nos miramos los tres y esto sí nos puso a pensar… ¿Qué sería?
Lo bueno es que estaba por terminar el trabajo y, dos días antes de checar todo correctamente, cada uno de nosotros estaba arriba de sus escaleras respectivamente y de frente a la pared o muro; pudimos escuchar claramente a nuestras espaldas el ruido fuerte de cuando avientan una silla y esta se desliza sobre el piso… ¡Volteamos a ver y todavía vimos cómo la silla llevaba la trayectoria del lanzamiento!
¡Nadie la lanzó porque solo estábamos nosotros tres! Y es que en esa silla teníamos herramientas y parte del equipo como desarmadores, pinzas, abrazaderas, cintas y tornillos, entre otras cosas.
Llegó el plazo del contrato, todo quedó listo en materia de electricidad y ahí concluyó esa pesadilla.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que esos amplios espacios son receptores de cualquier tipo de energías, a las que se les conoce como «residuales», y que quedan impregnadas por las miles de personas que ahí concurren durante los días de la feria… ¡Para luego quedar casi inactivos!
¿En la feria usted ha visto algo parecido? …¿Le han asustado o ha visto que se mueva solo algún objeto? …¿Le gustaría ver una cosa similar?
