CARTA ABIERTA
El vínculo entre Javier May y Yolanda Osuna va más allá de la coincidencia morenista. Hay una alineación de agendas que coloca a la capital como ejemplo de coordinación institucional. Al final, esto beneficia a todos al contar con mejores servicios, es decir, una ciudad más amigable. Así, Villahermosa se sigue afianzando como el motor económico y administrativo de la entidad
En algunos momentos del pasado priista y perredista, la capital fue foco de tensión política donde las ambiciones locales chocaron con los planes estatales. Sin embargo, en el actual ejercicio, el gobernador y la alcaldesa han optado por un pragmatismo que ha eliminado cualquier fricción. Esta relación sirve de modelo para las dieciséis alcaldías restantes.
Pese a los intentos iniciales de algunos actores por sembrar distanciamientos, el ritmo de los avances en Centro echa por tierra cualquier plan de ese tipo. May y Osuna, pues, han sabido concentrarse en la entrega de resultados tangibles, bajo la premisa de que el interés general debe prevalecer sobre cualquier otra agenda. Esta decisión de concentrarse en el despliegue de infraestructura habla de un trabajo orientado a consolidar un proyecto urbano en el municipio más poblado del estado.
Los datos respaldan esta percepción. Durante 2025, el Gobierno del Estado destinó más de 698 millones de pesos a diversas acciones en Centro. Para 2026, la proyección se mantiene con un presupuesto inicial de 473 millones de pesos para obras. Recién, se activó un paquete de 40 proyectos que abarcan desde saneamiento y agua potable hasta pavimentación y alumbrado. La meta es que cada localidad del municipio reciba al menos una obra de alto impacto social durante este sexenio.
En la práctica, esto se refleja, por ejemplo, en la rehabilitación del cárcamo de bombeo en la segunda sección de Casa Blanca, con una inversión de 5.7 millones de pesos, o la pavimentación hidráulica en calles de esa misma colonia que supera los 12 millones en beneficio de más de 340 mil habitantes. Asimismo, en la colonia José María Pino Suárez se ejecutan proyectos por 5.9 millones con drenaje y agua potable, mientras que en la colonia Constitución se destinaron 12.1 millones para infraestructura vial y banquetas.
Es decir, la relación entre May y Osuna es hoy un factor esencial de la estabilidad política. Al priorizar las inversiones en infraestructura se asegura que la capital funcione con servicios eficientes. La capacidad de blindar la gestión pública frente a cualquier chisme político es, en última instancia, lo que permite que la inversión se traduzca en una mejora real en la calidad de vida de los ciudadanos. En esto, dentro o fuera de Morena, nadie puede estar en desacuerdo.
: LA RÚBRICA
Mientras las familias y empresarios locales guardaban la remota esperanza de que este año trajera consigo la liquidación de los pasivos de Petróleos Mexicanos, la noticia de que la paraestatal ha decidido retrasar el pago de dos terceras partes de su deuda con proveedores hasta el año 2033 es una sentencia de muerte para cientos de pequeñas y medianas empresas tabasqueñas. Este anuncio, publicado por un diario de la Ciudad de México, coincide con el relevo en la cúpula de la institución, donde Juan Carlos Carpio asumió la dirección en sustitución de Víctor Rodríguez. Aunque el director saliente presumía una reducción en los pasivos durante su gestión, los datos oficiales de la Cuenta Pública revelan acuerdos modificatorios para extender los plazos de pago de los saldos generados en 2025 por ocho años adicionales. Para el empresario en Villahermosa o Paraíso, que ha estirado sus líneas de crédito y sacrificado su patrimonio personal para mantener operaciones, esperar hasta 2033 es una invitación formal a la quiebra definitiva. Tabasco depende en mucho del flujo de efectivo que genera la actividad petrolera, y al cortarse el suministro de liquidez mediante pagos trimestrales que se prolongarán casi una década, se detiene el motor regional. El monto diferido a nivel nacional asciende a más de 250 mil millones de pesos, una cifra que asfixia cualquier intento de recuperación local. Sin pagos inmediatos, el pronóstico es sombrío: se prevé un despido masivo de trabajadores y una parálisis comercial en las comunidades que brindan servicios a la industria. Juan Carlos Carpio llega a una dirección que parece estar encadenada a una estructura de capital insostenible. Sin la libertad operativa y financiera necesaria para cumplir con los compromisos más básicos, el nuevo titular difícilmente podrá revertir una tendencia que hoy tiene a los proveedores de Tabasco en la lona. Y, otra vez, aunque parezca disco rayado, esta es la herencia dejada por el peor director que ha tenido Pemex: Octavio Romero Oropesa. Toda esta crisis es resultado de una gestión de seis años que tuvo al frente a un verdadero incompetente, sospechoso, además, de ser complíce del delito del huachicol fiscal.



