CARTA ABIERTA
Andrés Manuel López Beltrán empezó el despliegue de sus piezas en el tablero estatal. La primera evidencia es la dimisión de Daniel Casasús de la Secretaría de Obras Públicas. Casasús deja de competir por la alcaldía de Centro para buscar una diputación local en el Sexto Distrito. El propósito de este viraje es respaldar la postulación de Andy, quien competirá por la diputación en el Sexto Distrito electoral federal (Centro, Tacotalpa, Teapa y Jalapa).
Al apartarse Casasús de la contienda municipal, esta vía queda libre para Jorge Bracamonte (presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso tabasqueño), ubicando a Lorena Méndez Dennis (delegada de la Secretaría del Bienestar) como la opción inmediata posterior. Ambos guardan cercanía con el gobernador Javier May. Hay que decir que la alcaldesa Yolanda Osuna figura también entre los aspirantes con mayor presencia para aparecer en las boletas.
Andy se coloca así en el centro del diálogo entre el gobernador Javier May y el senador Adán Augusto, cabezas de las dos corrientes morenistas que han estado enfrentadas en los últimos años. El mandatario estatal sigue al mando de las decisiones locales, pero la llegada del hijo del expresidente evita marginar la fuerza de la facción ligada al senador. Toda esta articulación cuenta con el aval de Palenque, desde donde se valida cada ajuste de la estructura en la entidad.
Estos movimientos de corcholatas ridiculizan los pronunciamientos del dirigente Jesús Selván, quien afirmó que Andy arribaba al Sexto Distrito en calidad de militante ordinario para someterse a escrutinio en encuestas, sin desplazar perfiles ni ejercer influencia en las decisiones internas. La realidad de los hechos (que incluye la previsión del gobernador sobre la salida de entre diez y doce integrantes de su gabinete para buscar candidaturas) demuestra que la conducción del partido en Tabasco responde desde ya a la coordinación del exsecretrario de Organización.
Entre estas salidas ya se cuenta la de Fabiola Peralta Castro (quien dejó la subsecretaría de Salud), mientras que el secretario de Salud, Alejandro Calderón Alipi, juró que se mantendría en su puesto. Asimismo, Bernardo Bosch Fernández (colaborador del grupo de Andy) confirmó su intención de aparecer en las boletas. Incluso el obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, legitimó la participación del hijo del expresidente al recordar su condición de ciudadano tabasqueño.
La única variable externa capaz de alterar todo este proyecto AMLO-Andy es la posible difusión de expedientes judiciales por parte de la administración de Donald Trump en las semanas por venir. Es, desde luego, una alternativa que hasta el momento pertenece al terreno de las conjeturas, sin acreditación real en los tribunales.
Por lo pronto, Andy ha empezado a mover sus corcholatas. Y en las próximas semanas se esperan muchos más movimientos dentro del oficialismo bajo esta misma directriz.
: LA RÚBRICA
El Zócalo de la Ciudad de México albergó el festejo por el segundo aniversario del triunfo electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien aprovechó la ocasión para acusar a Estados Unidos de “venir por unos, por otros, y luego elige quién gobierna”. La mandataria afirmó que las acciones de ese país rebasan la cooperación bilateral y constituyen actos de injerencia libre en los asuntos internos. Sheinbaum defendió la soberanía y lanzó preguntas que sugieren que sectores de la ultraderecha estadounidense pretenden influir en las elecciones de 2027. Acusó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos pretende convertirse en un «elector» en México mediante solicitudes de extradición contra autoridades mexicanas sin presentar públicamente pruebas. El Senado respaldó esta postura mediante la reforma constitucional del artículo 41 para anular comicios bajo sospecha de intromisión extranjera. (La lista de extradición de Estados Unidos incluye al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, al senador Enrique Inzunza y al alcalde de Culiacán con licencia, Juan de Dios Gámez). El discurso del domingo busca cohesionar al voto duro, pero la presión de Washington obligará al gobierno mexicano a dar explicaciones judiciales profundas que irán más allá de la retórica de la plaza pública.



