VOCES AL VIENTO
Dicen los eruditos, los mandamases de la RAE, esos que no le perdonan ni un error ortográfico a nadie, que «cuando el río suena es que agua trae».
Este río del que voy a platicarles no solo lleva agua; se ha descubierto que, en su largo recorrido desde los altos de Chiapas hacia el Golfo de México, arrastra piedritas, piedrotas, tallos, ramas y troncos que por supuesto hacen mucho ruido. ¿Pero qué creen? También lleva cadáveres de animales, pero no de cualquier animal: se trata de esos especímenes exóticos traídos con bombo y platillo de diversas partes del mundo para vivir y multiplicarse en las fértiles tierras boscosas y lagunares del Centro de Interpretación y Convivencia con la Naturaleza, mejor conocido como el Yumká, aquí en Villahermosa.
El periodista e investigador Nicasio Arias, quien destapó esta cloaca en el Yumká y a quien, pese a la importancia del asunto, al parecer no se le ha dado la debida atención, señala que en los últimos años han fallecido por vejez, enfermedades naturales o negligencia por parte de los responsables de ese centro de convivencia más de 300 animales, entre ellos hipopótamos, rinocerontes, una tigresa albina, un tigre de Bengala, una puma hembra, una jirafa, más de 50 venados, antílopes, loros, cebras, un papión sagrado, monos sagrados, manatíes, tortugas, etc.
Todo parece indicar que el YUMKÁ, que significa «duende que cuida de la selva y los animales», ha decidido buscar nuevos horizontes al darse cuenta de que otro tipo de duendes se han apropiado de su hábitat, pues algunos de ellos lo han tomado como feudo de su propiedad, a tal grado que las dos últimas directoras han salido de ahí a causa de una serie de controversias públicas y denuncias relacionadas con la alta mortalidad de animales, como aquella que dijo: «Los animales no son inmortales».
A la actual directora del YUMKÁ, Diana Victoria León Mendoza, su mismo personal la acusa de despedir a médicos veterinarios especializados para dar entrada a personal sin preparación técnica; y respecto a la delegada de la PROFEPA en Tabasco, Mayra Villagómez de los Santos, comentan que algunas veces llega, pero que son visitas amañadas.
FINALMENTE, para comentarles que el OSFE sabe mucho de lo que está pasando en el YUMKÁ, el cual semanalmente es visitado por 15 mil personas que en promedio pagan su entrada a razón de cien pesos cada una: ¿cuánto es?, ¿a quién rinde cuentas?

