La Agenda en Red
En un país donde la dignidad ciudadana se deteriora a diario, la educación pública debería ser el último bastión de libertad crítica.
Sin embargo, los recientes cambios en los libros de texto gratuitos impulsados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) revelan una deriva preocupante: la instrumentalización ideológica del aula.
El director de Materiales Educativos, Marx Arriaga, ha sido protagonista de esta transformación. Su retórica, es más cercana al catecismo revolucionario que a la pedagogía plural, esto quedó expuesto en una frase publicada en redes sociales: “Nuestra pedagogía nacional será la luz que alumbrará a Latinoamérica para el nacimiento del nuevo ciudadano revolucionario que terminará con las injusticias y desigualdades que hoy vivimos.” ¿Quien lo emitió en su momento? Un dictador que arruinó a su país: Fidel Castro.
Este tipo de declaraciones no son aisladas. El rediseño de los libros de texto ha incorporado contenidos que, bajo el pretexto de justicia social, externinan el rigor científico, omiten intencionalmente datos históricos relevantes y promueven una visión única del mundo. La que les conviene.
La inclusión de temas sexuales sin el debido contexto pedagógico y la exaltación de figuras vinculadas al chavismo venezolano —como Sady Arturo Loaiza— refuerzan la sospecha de que se busca formar militantes, no ciudadanos críticos.
La educación pública no debe ser rehén de ninguna ideología. Su misión es formar personas libres, capaces de pensar, disentir y construir. Cuando el Estado convierte los libros en panfletos, vulnera el derecho de niñas y niños a una formación plural, científica y ética. Y lo hizo, además, sin consultar a docentes, especialistas ni familias.
La frase de Arriaga recuerda los discursos de Fidel Castro en los años 60, pero estamos en 2025. México no necesita un “ciudadano revolucionario” moldeado desde el escritorio de la SEP.
Necesita ciudadanos informados, empáticos y capaces de defender su dignidad frente a cualquier abuso.
La pedagogía no es una trinchera ideológica. Es un espacio de encuentro, de diálogo, de construcción colectiva.
Convertirla en herramienta de adoctrinamiento es una traición a la memoria de quienes lucharon por una educación pública, laica y libre. Don José Vasconcelos ¿si vivieras, que pensarías?



