VOCES AL VIENTO
En junio pasado, durante un recorrido de supervisión por el municipio de Jalpa de Méndez, se habló sobre las bondades del programa social Sembrando Vida-Tabasco y de la forma en que se ha venido reforestando el campo, y se informó que se han invertido 1200 millones de pesos anuales distribuidos entre 20 000 beneficiarios que «ya empezaron a cosechar frutas y maderas».
En agosto pasado, en la reunión trimestral de seguimiento y avances, se anunció que este programa se encuentra a días de declarar cumplida la «Meta 2025», pues se está trabajando para devolverle la grandeza al edén de México, reforestando la tierra.
Ahora, para fortalecer este ambicioso programa, el Gobierno del Estado ha implementado la «Segunda Jornada de Reforestación», que habrá de realizarse este 4 de octubre próximo, teniendo como meta sembrar 2 400 000 arbolitos frutales y maderables, o sea, un arbolito por cada tabasqueño, porque, como todos sabemos, hemos alcanzado esa cifra poblacional en el transcurso de este año.
Respecto a este programa, debo platicarles que, durante el año 2025, dentro de Sembrando Vida-Tabasco oficialmente se tenía programado plantar 2 700 000 arbolitos, pero gracias a la participación voluntaria de ciudadanos, ambientalistas y servidores públicos esta cifra fue rebasada, alcanzó las 2 737 030 plantitas y el propósito para concluir este 2026 es de 2 400 000.
Más de cinco millones de arbolitos sembrados en apenas dos años es bastante. Si esto sigue igual y es cierto, dentro de diez años Tabasco será una selva con doce millones de árboles que lo convertirán en un emporio productor de maderas. Esto, pese al vaticinio de SEMADES de que en este tipo de cultivos hay una merma del 35 por ciento.
Por supuesto, son cifras oficiales en las que hay confusiones; por ejemplo, en junio anterior se dijo que «durante los dos primeros años de esta administración ya los sembradores están cosechando frutas y madera». Esto no es posible si se toma en cuenta que un árbol requiere de cinco o más años para iniciar su producción.
Finalmente, comentarles que hay dudas: jamás se ha dicho si esas siembras son en áreas compactas o dispersas; ¿cuántas plantitas se han muerto por falta de cuidado de quienes reciben un pago por hacerlo? Hay una duda en especial que se fortalece: se cree que hay confusión entre la gente que recibe este dinero, que en vez de plantar arbolitos lo usa para cultivar maíz, frijol, verduras y productos básicos.

