CARTAS A MI TIERRA
Estimados paisanos:
Si eres como yo, seguro que muchos amigos y familiares te están comentando que están preocupados, porque ya van muchos años y 2 de esta administración sin resultados tangibles hasta la fecha, careciendo de una brújula que fortalezca nuestra fe de un mejor futuro para Tabasco.
Hoy acumulamos una serie de desafíos que no se han encarado con oportunidad, algunos estratégicos como los estructurales que tiene que ver con el decrecimiento económico y el desempleo, la infraestructura crítica en materia energética, de comunicaciones y transportes, de agua y saneamiento, telecomunicaciones y tecnologías, salud y medio ambiente y en el financiamiento para el desarrollo; y otros que responden a las coyunturas del momento tanto locales como nacionales y globales, que están transformando a nuestro estado queramos o no, la pregunta obligada es ¿la polarización y la división nos permitirá contar con una brújula para enfrentarlos? Desde luego que no, más cuando hay una acción política deliberada.
Todo parece encaminarse hacia un caos.
Navegar, planificar o emprender cualquier proyecto sin una brújula (o un mapa estratégico) implica adentrarse en la incertidumbre absoluta. La ausencia de este instrumento genera un escenario complejo con múltiples y graves consecuencias.
Si caminamos con la brújula perdida no solo perdemos el rumbo y el tiempo, sino energía y presupuestos, muy limitados por cierto; se nos dificulta gestionar nuestras crisis como las que estamos padeciendo en materia de seguridad, economía, y de gobernanza, cayendo en una gestión reaccionaria o de ocurrencias más que estratégica, lo que incrementa las posibilidades de conflictuarnos socialmente con el gobierno.
Sin esa brújula, la administración pública suele enfrentar una serie de desafíos críticos: deja de anticiparse a los problemas y se pasa el sexenio apagando fuegos, respondiendo únicamente a la coyuntura diaria, los escándalos mediáticos o la presión política.
Las otras preguntas van dirigidas a nosotros ¿Cuándo despertaremos? ¿cuando renacerá nuestro espíritu liberal y reformador? ¿cuándo exigiremos un mejor gobierno? y ¿cuándo volveremos a ejercer nuestra ciudadanía a través del voto responsable?
Yo los insto a que dejemos de ser meros espectadores y empecemos por llenar ese vacío democrático participando en la vida pública, ya sea en tiempos de gobierno o en los procesos electorales, de no hacerlo las consecuencias serán muy graves y el futuro oscuro.
Villahermosa, Tabasco a12 de octubre de 2026.

