¡De joven a uno no le interesa lo que supuestamente tenga magia!… ¡Trabajé muy duro para forjar mi futuro!… ¡Encontré esa piedra rara sin saber qué era!… ¡Me hablaron de una maldición y mejor la devuelvo a su lugar!!!
Es el señor Carlos quien nos hizo esta espeluznante revelación que le sucedió hace más de 40 años, cuando de joven trabajaba en una gravera en la zona de la sierra. Reconoce don Carlos que, siendo muchacho, trabajaba muy duro, precisamente porque el trabajo que desempeñaba era muy pesado y de mucha resistencia. Asegura que se había propuesto trabajar sin límite de tiempo, puesto que era joven y aguantaba la jornada laboral durante todo el día.
Comenta nuestro entrevistado que esto de la gravera es difícil, porque cuando uno tiene un alto sentido de responsabilidad, no importa dónde sea colocado en su área de trabajo. Dice que en ocasiones le tocaba manejar la máquina o «mano de chango», pero en otras, manejar camiones de volteo de doble capacidad para el traslado de grandes rocas, según como avanzaban en el perímetro para el acarreo.
En las pausas de descanso, nos retirábamos bajo la sombra de grandes árboles y todos dialogábamos mientras probábamos algunos alimentos. Otros, en cambio, recorren diferentes áreas de trabajo para supervisar por dónde estamos y reconocer el sitio. En una ocasión, comí rápidamente y me retiré del grupo de descanso porque, sin decir nada, yo escuchaba un raro sonido en mis oídos, como murmullos de personas… Pero esas voces eran irreconocibles… ¡No sabía lo que querían decir!
Pensé en mi interior que a lo mejor se me había subido la presión, tal vez el colesterol y los triglicéridos. De pronto veo un árbol enorme y paro mi caminata, pero seguía escuchando ese susurro, voces, y ya me había alejado bastante del grupo de mis compañeros. Sin saber cómo, bajo la mirada y, muy próximo a mis pies, veo una figura de piedra del tamaño de mi puño y me la quedo mirando. No me explico cómo pudo llegar a este lugar dicho objeto y me lo guardo en la bolsa del pantalón porque me llamó la atención una cosa así, y me reintegro al grupo sin decir nada.
Al salir de la chamba, ya quería llegar rápido para lavar esa piedra y ver qué era su imagen. Cuidadosamente la guardé y luego se la mostré a mi esposa, también joven como yo, pero ella pensó mejor que yo y me dijo que la devolviera a su lugar… A lo mejor era una cosa con mala suerte que podría asustar a nuestro pequeño hijo.
Esa noche todo transcurrió sin novedad. Fui al trabajo y no dije nada. Saliendo, ya quería estar en mi casa con la piedra para checarla y ver su enigmática figura, porque tenía dibujos con rasgos de una persona y un animal desconocido. Ya en esa madrugada comencé a escuchar aquellos sollozos y voces desconocidas que no podía descifrar lo que decían. Me fui a la sala y ahí me encontró mi esposa, quien también me dijo haber escuchado «algo» y que no podía dormir.
Por nuestra ignorancia no sabíamos de qué se trataba esta piedra, pero de lo que sí estamos seguros es de que de ella provenían esos sonidos desconocidos y que ya nos comenzó a inquietar por la incertidumbre. Dejé pasar dos días más, llegó la quincena y me fui al pueblo donde conocía a un amigo que decía saber de hechicería. Regresé en la tarde a casa de este amigo, tal y como me dijo que estudiaría dicho objeto.
Don Carlos dice que no daba crédito a lo que el hechicero le comentó… Que yo tire esa piedra a lo más profundo de esa zona serrana donde trabajo, porque tal vez había abierto una ventana al inframundo de lo más desconocido de algo arqueológico. Le juro al amigo que así lo haría, pero como ya era tarde, sería hasta el día siguiente.
Esa noche que volvimos a dormir con esa piedra en mi casa, no podía dormir porque había ruidos en la cocina y, al acudir para ver qué ocurría… Nada encontré, nada había. Tratando de conciliar el sueño, me era muy difícil porque volví a escuchar voces y ruidos en el exterior de mi casa… Salí y tampoco había nadie. De pronto, cuando ya estaba por quedar profundamente dormido… Un fuerte golpe me despertó al caer una piedra en el techo.
Para entonces ya nos invadía el miedo y estábamos sufriendo una situación escalofriante… ¡No pudimos dormir!… Nos pasamos toda la madrugada con los ojos abiertos. Muy temprano y antes de que llegaran los demás compañeros, afirma don Carlos, me fui al lugar donde encontré esa piedra y con todas mis fuerzas la aventé lo más lejos que pude.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que en algunas graveras han sucedido este tipo de hallazgos inexplicables y todo porque en la entidad hubo muchos asentamientos arqueológicos; algunos han sido devastados por la marcada explotación de cerros con material pétreo, sin importarles que sean zonas protegidas, sobre todo en la sierra. Se cree también que con estas excavaciones pudieron abrir un portal energético.
¿Tiene usted una piedra con dibujos o rasgos que le llaman la atención?… ¿Colecciona usted este tipo de tesoros arqueológicos?… ¿Disfruta de estos encuentros con lo desconocido?
