CARTA ABIERTA
La ruta para el relevo en la dirigencia estatal del partido naranja ha comenzado tras la aprobación de la Coordinadora Nacional, el 31 de marzo. Con la convocatoria oficial prevista para lanzarse a mediados o finales de abril, el calendario político establece que, una vez emitida, restará apenas un mes para definir quién tomará las riendas de unas siglas que ganaron tres alcaldías y tres diputaciones locales en 2024.
En este tablero de alta tensión, cinco nombres concentran las aspiraciones principales: Patricia Lanestosa, Hernán Pérez Soto, Minés de la Fuente, Karla Rabelo y Juan Pablo de la Fuente Utrilla. De este último se rumoraba un acuerdo previo que no se concretó, dejando la definición abierta ante la falta de una directriz nacional clara por parte de Jorge Álvarez Máynez o Dante Delgado Ranauro.
Sin embargo, el camino hacia la sucesión está empedrado de confabulaciones que han enfrentado a sus barones en sus cotos de poder. La salida de Patricia Lanestosa de su curul para ceder el espacio a Fanny Vargas Ramón es una repetición del esquema que involucró en la pasada legislatura a esta misma con Casilda Ruiz, privilegiando intereses familiares vinculados a Javier Vargas Ramón, padre de quien habrá de rendir protesta este miércoles en el Congreso local.
El epicentro del conflicto radica en Pedro Palomeque, un dirigente que terminó en total aislamiento político. La narrativa interna lo describe como quien traicionó a su mentor, Pedro Jiménez León, postrándose a los intereses del oficialismo. Esta deslealtad provocó una reconciliación entre Jiménez y Gerardo Gaudiano, antiguos adversarios que ahora buscan acuerdos para imponer orden frente a una gestión de casi cinco años calificada como entreguista.
Aunque los resultados de 2024 se debieron al empuje de Maynez como candidato presidencial, consolidando al partido como tercera fuerza con triunfos en municipios como Paraíso, Emiliano Zapata y Tacotalpa, el éxito electoral en 2027 se ve amenazado si no hay un acuerdo en la elección de su nuevo coordinador.
Ya que el objetivo es gobernar el estado en 2030, en ‘radio pasillo’ se comenta que la inercia de crecimiento depende de lograr un consenso, sobre todo ahora que Fanny Vargas, quien aspiraba a la dirigencia, obtuvo ya su cuota con una diputación a la que le restan 18 meses.
Se sabe que en los próximos días habrá reuniones a puerta cerrada para evitar que las traiciones terminen por derrumbar lo que Pedro Palomeque empezó, con pico y pala, desde el interior del edificio naranja.
:LA RÚBRICA
La renuncia de Jesús Alí a Morena marca un nuevo capítulo en una trayectoria de indefiniciones. Aunque justifica su salida mediante acusaciones de manipulación, financiamiento dudoso e imposición de candidaturas ante el dirigente Jesús Selván García, sus argumentos pierden fuerza al observar que repite el mismo guion utilizado cuando abandonó el PRI. La realidad detrás de su discurso es que el exalcalde fue marginado tras no obtener la candidatura por el municipio de Centro en los procesos de 2021 y 2024. Su historial reciente revela una serie de apuestas fallidas. Tras mostrar deslealtad hacia Adán Augusto para alinearse con Javier May, esperaba un protagonismo que nunca llegó. Durante su paso como subsecretario de Gobierno, fue mantenido bajo estricta supervisión por el titular Pepín López Obrador. Posteriormente, buscó espacio como delegado de la Secretaría de Gobernación bajo el mando de Rosa Icela Rodríguez, pero su intento de operar por cuenta propia y riesgo fue frenado, dejándolo aislado y sin influencia real dentro del aparato gubernamental. Ante el rechazo de Movimiento Ciudadano, cuyas fuentes aseguran que le dieron largas para no aceptarlo, el destino de Jesús Alí apunta hacia el Partido Verde. En esta nueva etapa, se espera que sea recibido con los brazos abiertos por Evaristo Hernández, un antiguo y férreo adversario político con quien protagonizó intensas batallas en el viejo PRI. Este movimiento recuerda la incorporación de Luis Felipe Graham, consolidando la estrategia del PVEM de recoger lo que muchos consideran cadáveres políticos. Al final, su adhesión al Verde confirmará que, en su búsqueda de supervivencia, los antiguos enemigos se vuelven refugios obligados. ¿La defensa de una ideología o partido? En la opinión de Chucho, esa va a la basura… las veces que sea necesario.



